79_Tormenta de espadas_Jon X
Se entrenaban juntos todas las mañanas desde que aprendieron a caminar; Nieve y Stark fintaban y esquivaban entre los edificios de Invernalia, gritaban, se reían y, a veces, si nadie los estaba mirando también lloraban. Cuando luchaban no eran niños pequeños, sino caballeros y héroes poderosos. —¡Soy el príncipe Aemon, el Caballero Dragón! —gritaba Jon. —¡Pues yo soy Florian el Bufón! —respondía Robb también a gritos. —¡Soy el Joven Dragón! —proclamaba Robb en otras ocasiones. —¡Y yo soy Ser Ryam Redwyne! —decía Jon. Aquella mañana, él había sido el primero. —¡Soy el señor de Invernalia! —exclamó como había hecho antes en cientos de ocasiones. Pero aquella vez, aquella vez, la respuesta de Robb fue muy diferente. —No puedes ser el señor de Invernalia porque eres bastardo. Mi señora madre dice que nunca serás el señor de Invernalia. Tormenta de espadas Jon.X