52_Tormenta de espadas_Arya XI
—Mi hermano...
—Muerto —le replicó a gritos—. ¿O piensas que iban a matar a sus hombres para dejarlo a él con vida? —Volvió la cabeza hacia el campamento—. Mira. ¡Que mires, maldita sea!
El campamento se había convertido en un campo de batalla. «No, en un matadero.» Las llamas de las tiendas del banquete se alzaban hasta acariciar el cielo. Algunas tiendas barracón también ardían, así como medio centenar de pabellones de seda. Las espadas cantaban por doquier.
«Sí, ahora las lluvias lloran en sus salones, y ni un alma oírlas puede.»
Tormenta de espadas
Arya XI
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