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79_Tormenta de espadas_Jon X

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  Se entrenaban juntos todas las mañanas desde que aprendieron a caminar; Nieve y Stark fintaban y esquivaban entre los edificios de Invernalia, gritaban, se reían y, a veces, si nadie los estaba mirando también lloraban. Cuando luchaban no eran niños pequeños, sino caballeros y héroes poderosos. —¡Soy el príncipe Aemon, el Caballero Dragón! —gritaba Jon. —¡Pues yo soy Florian el Bufón! —respondía Robb también a gritos.  —¡Soy el Joven Dragón! —proclamaba Robb en otras ocasiones.  —¡Y yo soy Ser Ryam Redwyne! —decía Jon. Aquella mañana, él había sido el primero. —¡Soy el señor de Invernalia! —exclamó como había hecho antes en cientos de ocasiones.  Pero aquella vez, aquella vez, la respuesta de Robb fue muy diferente. —No puedes ser el señor de Invernalia porque eres bastardo. Mi señora madre dice que nunca serás el señor de Invernalia. Tormenta de espadas Jon.X

78_Tormenta de espadas_Samwell V

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  ...Me temo que no podré seguir defendiendo Rocadragón por mucho más tiempo, pero tal vez el Señor de la Luz nos conceda suficiente fuego helado para armarnos contra estas criaturas antes de que caiga el castillo.  —S-s-señor, la daga... —Sam carraspeó para aclararse la garganta—. Cuando traté de apuñalar a un espectro, el vidriagón se hizo pedazos.  —La necromancia anima a esos espectros —explicó Melisandre con una sonrisa—, pero siguen siendo carne muerta. Para ellos bastará con acero y fuego. En cambio, ésos a los que llamas «los Otros» son diferentes.  —Demonios hechos de nieve, hielo y frío —dijo Stannis Baratheon. Tormenta de espadas Samwell V

77_Tormenta de espadas_Tyrion XI

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  ...dime una cosa, sólo una cosa, y me marcharé. Es una pregunta muy sencilla, lo mínimo que me debes.  —Yo no te debo nada.  —Toda mi vida me has dado menos que nada, pero esto me lo darás. ¿Qué hiciste con Tysha?  —¿Tysha?  «Ni siquiera recuerda su nombre.»  —La chica con la que me casé.  —Ah, sí. Tu primera puta.  —La próxima vez que digas esa palabra, te mataré —amenazó Tyrion, apuntando al pecho de su padre .  Tormenta de espadas Tyrion XI

76_Tormenta de espadas_Jon IX

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  Las tierras de tu padre se desangran y yo no tengo tiempo ni las fuerzas necesarias para restañar las heridas. Lo que hace falta es un señor de Invernalia. Un señor de Invernalia leal a su legítimo rey.  «Me lo está diciendo a mí», pensó Jon con aturdimiento.  —Invernalia no existe ya. Theon Greyjoy la quemó .  —El granito no arde con facilidad —dijo Stannis—. El castillo se puede reconstruir en su momento. Lo que hace a un señor no son los muros, sino el hombre. Tus norteños no me conocen, no tienen ningún motivo para quererme, pero yo necesito su fuerza para las batallas que me aguardan. Necesito a un hijo de Eddard Stark para que gane esas batallas bajo mi estandarte.  «Quiere hacerme señor de Invernalia.» Las ráfagas de viento eran cada vez más fuertes y Jon se sentía tan mareado que temía caer del Muro.  —Alteza, olvidáis que soy un Nieve, no un Stark.  —Eres tú el que olvida con quién está hablando.  Tormenta de espadas Jon.IX

75_Tormenta de espadas_Samwell IV

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 Después de la cena el maestre Aemon se levantó para preguntar si algún hermano quería tomar la palabra antes de votar con las fichas. Edd el Penas se puso en pie, con el semblante tan sombrío como siempre. —Sólo quiero decir a quien quiera que esté votando por mí que sin lugar a dudas sería un pésimo Lord Comandante. Al igual que el resto de los candidatos. Tormenta de espadas Samwell IV

74_Tormenta de espadas_Arya XIII

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  El Cosquillas se encogió de hombros, se irguió y se llevó una mano a la parte trasera de la cabeza para rascarse el cuello. Fue como si todo sucediera a la vez; Sandor se puso en pie de un salto, Polliver desenvainó la espada, y la mano del Cosquillas se movió como un relámpago y envió un rayo plateado que cruzó la sala común. Si el Perro no se hubiera estado moviendo, el cuchillo le habría cortado en dos la nuez de la garganta; en vez de eso sólo le arañó las costillas antes de clavarse vibrante en una pared cerca de la puerta. Sandor se echó a reír, con una risa tan fría y hueca como si viniera del fondo del más profundo de los pozos.  —Estaba deseando que hicierais alguna tontería. Tormenta de espadas Arya XIII  

73_Tormenta de espadas_Jon VIII

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  —Si has tenido el Cuerno de Joramun desde el principio, ¿por qué no lo has usado? — preguntó Jon mirándolo a la cara— . ¿Por qué te has molestado en construir tortugas y mandar thenitas para que nos maten mientras dormimos? Si este cuerno puede hacer lo que dicen las canciones, ¿por qué no lo haces sonar y terminamos de una vez?  Fue Dalla la que le respondió. Tenía la barriga tan grande que apenas si pudo incorporarse sobre el montón de pieles junto al brasero.  —Nosotros, el pueblo libre, sabemos cosas que los arrodillados han olvidado. A veces el camino más corto no es el más seguro, Jon Nieve. El Señor Astado dijo una vez que la brujería es una espada sin empuñadura. No hay manera segura de agarrarla. Tormenta de espadas Jon.VIII

72_Tormenta de espadas_Jaime VIII

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Los rubíes centellearon a la luz. Cogió el tesoro con timidez, cerró los dedos en torno al puño de cuero y, muy despacio, desenvainó la espada. Las ondulaciones brillaban de color sangre y negro. Un dedo de luz se reflejaba a lo largo del filo.  —¿Es acero valyrio? Nunca había visto colores así.  —Ni yo. Hubo un tiempo en el que habría dado la mano derecha por esgrimir una espada como ésta. Parece que lo he hecho, pero conmigo estaría desperdiciada. Es para vos . —Siguió hablando antes de que Brienne tuviera ocasión de rechazarla—. Una espada así tiene que tener nombre. Me complacería mucho si la llamarais Guardajuramentos. Tormenta de espadas Jaime IX

71_Tormenta de espadas_Daenerys VI

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  ...El saqueo de Meereen había sido salvaje, como sucedía con todas las ciudades que caían, pero ahora que ya era suya Dany estaba decidida a poner fin a los destrozos. Decretó que se colgara a los asesinos, que a los saqueadores les fuera cortada una mano, y a los violadores el miembro viril. Ocho asesinos pendían ya de las murallas y los Inmaculados habían llenado un canasto de un celemín con manos ensangrentadas y blandos gusanos rojos, y Meereen volvía a estar en calma.  «¿Durante cuánto tiempo?»  Una mosca le zumbó al lado de la cara. Dany la espantó, molesta, pero volvió al instante.  —En esta ciudad hay demasiadas moscas.   —Esta mañana tenía moscas en la cerveza. Hasta me tragué una . —Ben Plumm soltó una carcajada.  —Las moscas son la venganza de los muertos. —Daario sonrió y se acarició el mechón central de la barba—. Los cadáveres crían gusanos, y los gusanos crían moscas.  —Pues nos libraremos de los cadáveres, empezando por los de la plaz...

70_Tormenta de espadas_Tyrion X

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  —Quiero que lo digas. Era Elia de Dorne.  La Montaña bufó con desprecio y avanzó... y en ese momento el sol irrumpió entre las nubes bajas que habían ocultado el cielo desde el amanecer.  «El sol de Dorne», dijo Tyrion para sus adentros, pero fue Gregor Clegane el primero que se movió para dejar el sol a su espalda. «Es estúpido y brutal, pero tiene los instintos de un guerrero.»  La Víbora Roja se agachó con los ojos entrecerrados y volvió a atacar con la lanza. Ser Gregor intentó cortarla, pero aquello no había sido más que una finta. Perdido el equilibrio, trastabilló y dio un paso.  El príncipe Oberyn inclinó su abollado escudo de metal. Un dardo de luz solar lanzó su destello cegador, se reflejó sobre el oro y el cobre pulidos y entró por la estrecha ranura del yelmo de su enemigo. Clegane levantó el escudo para cubrirse del resplandor. La lanza del príncipe Oberyn se movió como un relámpago y encontró el espacio desprotegido de la pesada armadura, la art...