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61_Tormenta de espadas_ Sansa V

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  Cuando se la consiguió soltar la larga cabellera castaño rojiza le cayó sobre los hombros. El entramado de hilo de plata le brilló entre los dedos, las piedras relucían negras a la luz de la luna. «Amatistas negras de Asshai.» Faltaba una. Sansa se acercó la redecilla a los ojos para verlo mejor. Había una mancha negra en la cavidad de plata de la que se había desprendido la gema.  De repente le entró pánico, el corazón le golpeó contra las costillas y contuvo la respiración un instante.  «¿Por qué tengo tanto miedo? No es más que una amatista, una amatista negra de Asshai, nada más. Tormenta de espadas Sansa. V

60_Tormenta de espadas_Tyrion VIII

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—¡Se está ahogando! —exclamó la reina Margaery. Su abuela corrió a su lado.  —¡Ayudad al pobre muchacho! —gritó la Reina de Espinas con una voz que era diez veces su estatura—. ¡Imbéciles! ¿Os vais a quedar ahí mirando? ¡Ayudad a vuestro rey! Ser Garlan empujó a Tyrion a un lado y empezó a golpear a Joffrey en la espalda. Ser Osmund Kettleblack le abrió el cuello del jubón. De la garganta del muchacho salió un sonido agudo espantoso, como el de alguien que tratara de sorber todo un río a través de un junco hueco; luego el sonido cesó y el silencio fue aún más espantoso. Tormenta de espadas Tyrion VIII

59_Tormenta de espadas_ Sansa IV

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  —Cuidado, Alteza —avisó Ser Addam Marbrand al rey—. El acero valyrio es peligroso, corta mucho.  —Lo recuerdo. —Joffrey empuñó a Lamento de Viuda con las dos manos y, con todas sus fuerzas, lanzó un tajo contra el libro que Tyrion le acababa de regalar. La gruesa portada de cuero se partió en dos—. ¡Vaya si corta! No es la primera vez que veo acero valyrio. Le hicieron falta una docena de tajos más para partir en dos el grueso tomo. Cuando lo consiguió, el muchacho estaba jadeante. Sansa vio cómo su señor esposo luchaba por contener la ira.  Tormenta de espadas Sansa. IV

58_Tormenta de espadas_Tyrion VII

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  Decidió que Sansa no tenía por qué saber cómo habían destrozado y mutilado el cuerpo de su hermano, ni cómo habían tirado el cadáver desnudo de su madre al Forca Verde en una parodia salvaje de las costumbres funerarias de la Casa Tully. Lo que menos falta le hacía a la chiquilla era más alimento para sus pesadillas.  Pero no fue suficiente. Le había envuelto los hombros con la capa, había jurado protegerla, pero no había sido más que una burla tan cruel como la corona que los Frey habían puesto sobre la cabeza del huargo de Robb Stark después de coserla a su cadáver decapitado. Sansa también lo sabía. Su manera de mirarlo, su rigidez cuando se metía en la cama que compartían... Cuando estaba con ella no podía olvidar ni por un instante quién era y qué era. Ella tampoco. Seguía yendo todas las noches a rezar al bosque de dioses, y Tyrion se preguntaba si no les pediría su muerte. Había perdido su hogar, su lugar en el mundo y a todos aquellos a los que había amado, a todos e...

57_Tormenta de espadas_Daenerys V

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  Todo Meereen parecía estarlo animando; en comparación, los gritos de apoyo de los asediantes parecían pocos y bajos; los Inmaculados, formados en filas, guardaban silencio y observaban con rostros como tallados en piedra. Belwas también parecía de piedra. Estaba de pie, en el camino del caballo, con el chaleco tenso en las anchas espaldas. La lanza de Oznak le apuntaba directa al pecho. La brillante punta de acero centelleaba a la luz del sol.  «Lo va a empalar», pensó... y en ese momento el eunuco giró a un lado. Rápido como un parpadeo, el jinete pasó de largo, empezó a girar y alzó la lanza. Belwas no hizo ademán alguno de atacarlo. Los meereenos de las murallas gritaron todavía más.  —¿Qué está haciendo? —preguntó Dany.  —Quiere ofrecer un buen espectáculo a la turba. Tor menta de espadas Daenerys V

56_Tormenta de espadas_Bran IV

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Del pozo salió un aullido, un chillido tan aterrador que lo taladró como un cuchillo. Una enorme forma negra salió del pozo a la oscuridad y se tambaleó hacia la zona iluminada por la luna, y el miedo invadió a Bran en una ola tan arrasadora que ni siquiera se le ocurrió desenvainar la espada de Hodor tal como había pensado, y de repente volvió a encontrarse en el suelo.  —¡Hodor, Hodor, Hodor! —rugía Hodor, como en el lago cada vez que brillaba un relámpago. Pero la criatura que había salido a la noche también gritaba y se debatía como un loco entre los pliegues de la red de Meera. Bran vio la lanza relampaguear en la oscuridad, y la criatura se tambaleó y cayó sin dejar de forcejear con la red. El aullido del pozo seguía resonando cada vez con más fuerza. La criatura negra del suelo se debatía y se agitaba.  —¡No, no, por favor, no! —chillaba. Meera estaba de pie junto a él, la luz de la luna arrancaba destellos plateados de las púas de la fisga.  —¿Quién eres? —pregun...

55_Tormenta de espadas_Jon V

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  Jon vio que la flecha era negra, pero la emplumadura era de plumas blancas de pato. «No es mía —se dijo—. No es una de las mías.» Pero se sentía como si lo fuera.  Cuando se arrodilló en la nieve junto a ella la muchacha abrió los ojos.  —Jon Nieve —dijo en voz muy baja. Por su sonido la flecha le había perforado un pulmón—. ¿Esto es un castillo de verdad? ¿No una simple torre?  —Sí —contestó Jon cogiéndole la mano.  —Bien —susurró—. Quería ver un castillo de verdad antes de... antes de...  Tormenta de espadas Jon.V

54_Tormenta de espadas_Davos V

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  —Adoraba a falsos dioses —apuntó Devan—, pero por lo demás fue un gran rey y muy valiente en las batallas.  —Es verdad —asintió Edric Tormenta—, pero mi padre era más valiente aún. El Joven Dragón no ganó nunca tres batallas el mismo día.  —¿El tío Robert ganó tres batallas en un día? —La princesa lo miraba con los ojos muy abiertos.  —Fue cuando vino para convocar a sus señores vasallos —dijo el bastardo con un gesto de asentimiento—. Los señores Grandison, Cafferen y Fell planeaban unir sus fuerzas en Refugio Estival y atacar Bastión de Tormentas, pero mi padre se enteró gracias a un informador y enseguida se puso en marcha con sus caballeros y escuderos. A medida que los conspiradores iban llegando a Refugio Estival uno a uno, los fue derrotando por turnos antes de que pudieran reunirse con los otros. Mató a Lord Fell en combate singular y capturó a su hijo Hacha de Plata.  —¿Fue así de verdad? —preguntó Devan a Pylos.  —Ya te he dicho que sí —respo...

53_Tormenta de espadas_Tyrion VI

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  Joffrey llevaba su habitual mueca hosca dibujada en la cara. Cersei lo tenía agarrado por los hombros, aunque tal vez habría hecho mejor en sujetarlo por el cuello. El chico los sorprendió a todos. En vez de arrastrarse hasta debajo de su roca, Joff se levantó, desafiante.  —Hablas mucho de Aerys, abuelo, pero la verdad es que le tenías miedo.   «Vaya, vaya, esto se pone interesante», pensó Tyrion.  Lord Tywin observó a su nieto en silencio, en sus ojos color verde claro brillaban motas doradas.  —Pídele perdón a tu abuelo —dijo Cersei.  —¿Por qué? —preguntó el chico librándose de sus manos—. Es verdad, lo sabe todo el mundo. Mi padre ganó todas las batallas. Mató al príncipe Rhaegar y se hizo con la corona, mientras tu padre, madre, se escondía bajo Roca Casterly. —Lanzó una mirada retadora a su abuelo—. Un rey fuerte se comporta con osadía, no se limita a hablar.  —Gracias por compartir tu sabiduría, Alteza —dijo Lord Tywin con una cortesía tan ...

52_Tormenta de espadas_Arya XI

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 —Mi hermano...  —Muerto —le replicó a gritos—. ¿O piensas que iban a matar a sus hombres para dejarlo a él con vida? —Volvió la cabeza hacia el campamento—. Mira. ¡Que mires, maldita sea!  El campamento se había convertido en un campo de batalla. «No, en un matadero.» Las llamas de las tiendas del banquete se alzaban hasta acariciar el cielo. Algunas tiendas barracón también ardían, así como medio centenar de pabellones de seda. Las espadas cantaban por doquier.  «Sí, ahora las lluvias lloran en sus salones, y ni un alma oírlas puede.» Tormenta de espadas Arya XI