Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2026

47_Tormenta de espadas_Arya IX

Imagen
  El Perro soltó un bufido que daba a entender hasta qué punto la creía, pero le entregó una gruesa rodaja de salchicha. Arya la masticó sin dejar de mirarlo.  —No pegué nunca a tu hermana —dijo el Perro— , pero, si me obligas, te daré una paliza. Así que deja de pensar cómo matarme, porque no te va a servir de nada.  No tenía respuesta para aquello. Siguió royendo la salchicha mientras lo miraba con ojos gélidos.  «Dura como la piedra», pensó.  —Al menos tú me miras a la cara. No es poco mérito, pequeña loba. ¿Qué, te gusta ?  —No. Es muy fea y está toda quemada.  —Eres una estúpida . —Clegane le ofreció un trozo de queso pinchado en la punta de la daga— . ¿De qué te serviría escapar? Lo único que conseguirías es que te cogiera alguien peor que yo.   —No —replicó ella—. No hay nadie peor.  —Se ve que no conoces a mi hermano. Tormenta de espadas Arya IX

46_Tormenta de espadas_Samwell III

Imagen
  —¿Elí? —llamó—. Elí, lo he matado, lo...  La chica estaba de pie con la espalda contra el arciano y el niño en brazos. Los espectros la rodeaban. Eran doce, veinte, más... Algunos habían sido salvajes, aún vestían pieles... pero la mayoría habían sido sus hermanos. Sam vio a Lark de las Hermanas, a Piesligeros, a Ryles. El quiste del cuello de Chett estaba negro y una fina película de hielo le cubría los forúnculos. Había uno que parecía Hake, aunque no se podía saber bien, ya que le faltaba la mitad de la cabeza. Habían despedazado al pobre caballo y le estaban sacando las entrañas con las manos ensangrentadas. Del vientre le salía un vapor blanquecino.  Sam dejó escapar un quejido gimoteante.  —No es justo...   —Justo. —El cuervo se le posó en el hombro—. Justo, justo, justo. Tormenta de espadas Samwell II

45_Tormenta de espadas_Catelyn V

Imagen
—¿De quién es esta tumba? —preguntó Robb examinando el sepulcro.   —Aquí yace Tristifer, el cuarto de su nombre, Rey de los Ríos y las Colinas. —Su padre le había contado una vez su historia—. Su reino se extendía desde el Tridente al Cuello, eso fue miles de años antes de Jenny y de su príncipe, en los tiempos en que los reinos de los primeros hombres caían uno tras otro ante las acometidas de los ándalos. Lo llamaban «Martillo de Justicia». Luchó en cien batallas y venció en noventa y nueve, o eso dicen los bardos, y cuando erigió este castillo era el más fuerte de Poniente. —Puso una mano en el hombro de su hijo—. Murió en su centésima batalla, cuando siete reyes ándalos unieron sus fuerzas contra él. El quinto Tristifer no estuvo a su altura y no tardó en perder el reino, luego el castillo y, por último, el linaje. Con Tristifer el quinto de su nombre murió la Casa Mudd, que había reinado en las tierras de los ríos durante mil años antes de que llegaran los ándalos.  —S...

44_Tormenta de espadas_Jaime VI

Imagen
  Las sombras desmontaron de sus caballos espectrales. No hicieron ruido alguno al desenvainar las espadas largas.  —Iba a quemar la ciudad —dijo Jaime—. No quería dejar más que cenizas para Robert.  —Era vuestro rey —dijo Darry.   —Jurasteis protegerlo —dijo Whent.  — Y también a los niños —apuntó el príncipe Lewyn.  — Dejé en vuestras manos a mi esposa y a mis hijos. —El príncipe Rhaegar ardía con luz fría, blanca, roja y oscura alternativamente.  —Jamás pensé que les haría daño . —La luz de la espada de Jaime era cada vez menos brillante—. Yo estaba con el rey...   —Matando al rey —dijo Ser Arthur.  —Cortándole el cuello —dijo el príncipe Lewyn.  — El mismo rey por el que juraste que darías la vida —dijo el Toro Blanco.  Las llamas que recorrían la hoja de la espada se estaban apagando, y Jaime recordó lo que había dicho Cersei. «No.» El terror le atenazó la garganta como un puño. De pronto, la espada se le quedó a oscuras...

43_Tormenta de espadas_Arya VIII

Imagen
  —Somos hermanos de leche, no de sangre. Cuando era pequeño mi señora madre no tenía leche, así que Wylla tuvo que amamantarme.  —¿Quién es Wylla? —Arya seguía sin entender.   —La madre de Jon Nieve. ¿No te lo contó nunca? Fue criada nuestra durante muchísimos años. Desde antes de que naciera yo.  —Jon no conoció a su madre; tampoco sabía cómo se llamaba. — Arya miró a Ned con desconfianza—. ¿La conoces de verdad? —«¿Se está burlando de mí?»—. Como sea mentira te arrearé un puñetazo en la nariz.  —Wylla fue mi ama de cría —insistió el muchacho con tono solemne—. Lo juro por el honor de mi Casa.  —¿Tienes una Casa? —Era una pregunta idiota; era escudero, claro que tenía una Casa—. ¿Quién eres?  —Mi señora... —Ned titubeó, avergonzado—. Soy Edric Dayne... Señor de Campoestrella. Tormenta de espadas Arya VIII

42_Tormenta de espadas_Daenerys IV

Imagen
         Si aquel tyroshi había ido a espiarlos, aquella declaración podía no ser más que un intento desesperado para salvarse.  —¿Qué dicen de esto Prendahl na Ghezn y Sallor?  — Poca cosa. —Daario volcó el saco y las cabezas de Sallor el Calvo y Prendahl na Ghezn rodaron por las alfombras—. Son mis obsequios para la reina dragón.  Viserion olisqueó la sangre que rezumaba del cuello de Prendahl y lanzó una llamarada que dio de pleno en la cara del muerto, y ennegreció y chamuscó las mejillas cadavéricas. Drogon y Rhaegal se agitaron ante el olor de la carne asada.  —¿Habéis sido vos? —preguntó Dany, asqueada.  —En persona.  Si la presencia de los dragones ponía nervioso a Daario Naharis, lo disimulaba muy bien. Tor menta de espadas Daenerys IV

41_Tormenta de espadas_Jon V

Imagen
  Y la muerte se abalanzó sobre ellos.  La luz del rayo había deslumbrado a Jon, pero llegó a vislumbrar la sombra que se lanzaba contra ellos un instante antes de oír el chillido. El primer thenita murió igual que el viejo, con la garganta destrozada. Luego, la luz desapareció y la sombra se convirtió en un remolino que gruñía, y otro hombre cayó en la oscuridad. Se oyeron maldiciones, gritos, aullidos de dolor... Jon vio caer a Forúnculo hacia atrás, derribando a tres hombres que tenía a la espalda.  «Fantasma —pensó durante un instante demencial—. Fantasma ha saltado el Muro. —Luego, el relámpago transformó la noche en día y vio al lobo con las patas sobre el pecho de Del; las fauces chorreaban sangre—. Gris. Es gris.»   Tormenta de espadas Jon.V