44_Tormenta de espadas_Jaime VI
Las sombras desmontaron de sus caballos espectrales. No hicieron ruido alguno al desenvainar las espadas largas.
—Iba a quemar la ciudad —dijo Jaime—. No quería dejar más que cenizas para Robert.
—Era vuestro rey —dijo Darry.
—Jurasteis protegerlo —dijo Whent.
—Y también a los niños —apuntó el príncipe Lewyn.
—Dejé en vuestras manos a mi esposa y a mis hijos. —El príncipe Rhaegar ardía con luz fría, blanca, roja y oscura alternativamente.
—Jamás pensé que les haría daño. —La luz de la espada de Jaime era cada vez menos brillante—. Yo estaba con el rey...
—Matando al rey —dijo Ser Arthur.
—Cortándole el cuello —dijo el príncipe Lewyn.
—El mismo rey por el que juraste que darías la vida —dijo el Toro Blanco.
Las llamas que recorrían la hoja de la espada se estaban apagando, y Jaime recordó lo que había dicho Cersei. «No.» El terror le atenazó la garganta como un puño. De pronto, la espada se le quedó a oscuras...
Tormenta de espadas
Jaime VI
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