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Mostrando entradas de agosto, 2025

07_Tormenta de espadas_Jon I

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  La nueva capa no tenía rasguños ni remiendos, y tampoco lágrimas... y sobre todo, nada de rojo. Los hombres de la Guardia de la Noche vestían de negro, me recordó con severidad Ser Denys Mallister, como si yo lo hubiera olvidado. Me dijo que iban a quemar mi vieja capa.  »Me fui al día siguiente... hacia un sitio donde un beso no fuera un crimen y un hombre pudiera vestir la capa que quisiera.   —Cerró el broche y volvió a sentarse—. ¿Y tú, Jon Nieve? Tormenta de espadas Jon.I

06_Tormenta de espadas_ Sansa I

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  —Un monstruo —susurró, tan quedo que apenas pudo oír su propia voz—. Joffrey es un monstruo. Mintió sobre el chico del carnicero e hizo que mi padre matara a mi lobo. Cuando incurro en su desagrado, hace que la Guardia Real me azote. Es malvado y cruel, mi señora. Y la Reina es idéntica.  Lady Olenna Tyrell y su nieta intercambiaron una mirada.  —Ah —dijo la anciana—, qué lástima.  «¡Oh, dioses! —pensó Sansa, horrorizada—. Si Margaery no se casa con él, Joff sabrá que yo he tenido la culpa.»   —Por favor —balbuceó—, no suspendáis la boda...   —No tengas miedo alguno, Lord Pez Globo está decidido a que Margaery sea reina. Y la palabra de un Tyrell vale más que todo el oro de Roca Casterly. Al menos, así era en mis tiempos. De todos modos, gracias por decir la verdad, niña. Tormenta de espadas Sansa. I

05_Tormenta de espadas_Davos I

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  Dale no le daría nunca a su esposa el hijo por el que habían rezado, y Allard, con su chica en Antigua, su chica en Desembarco del Rey y su chica en Braavos, sólo dejaría atrás mujeres sollozantes. Matthos no sería nunca capitán de una nave propia, como había soñado. Maric no sería nunca armado caballero.  «¿Cómo puedo vivir si todos ellos han muerto? Han caído tantos caballeros valientes y señores poderosos, hombres de noble cuna, mejores que yo... Métete dentro de tu cueva, Davos. Métete ahí y hazte un ovillo; deja que la nave se vaya y nadie te molestará nunca más. Duerme sobre tu almohada de piedra y deja que las gaviotas te picoteen los ojos mientras los cangrejos te devoran. Se lo debes a ellos, a los que tantas veces has devorado. Escóndete, contrabandista. Escóndete, calla y muere.» Choque de reyes. Davos I

04_Tormenta de espadas_Tyrion I

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  —Y tú quieres tu propia recompensa, ¿no? Muy bien. ¿Qué quieres de mí? ¿Tierras, un castillo, algún cargo?  —Un poco de gratitud no estaría mal para empezar.  —Los titiriteros y los monos necesitan aplausos —dijo Lord Tywin, mirándolo sin pestañear —. Lo mismo que quería Aerys, por cierto. Tú hiciste lo que te ordenaron y estoy seguro que pusiste en ello todo tu talento. Nadie niega el papel que has desempeñado .  —¿El papel que he desempeñado? —Los restos de nariz en el rostro de Tyrion debieron de encenderse—. He salvado esta mierda de ciudad para ti. Tormenta de espadas Tyrion I

03_Tormenta de espadas_Arya I

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  —Echemos otro vistazo al mapa —dijo Gendry.  Arya desmontó, sacó el mapa y lo extendió. La lluvia salpicó la piel de oveja, formando pequeños arroyuelos.  —Creo que estamos aquí, en alguna parte —dijo, señalando con el dedo, mientras los chicos miraban por encima de su hombro.  —Pero si apenas nos hemos alejado —dijo Pastel Caliente—. Mira, Harrenhal está al lado de tu dedo, casi lo estás tocando. ¡Y hemos estado cabalgando todo el día! Tormenta de espadas Arya I

02_Tormenta de espadas_Catelyn I

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 —Padre —dijo—, Padre, sé lo que hiciste.  Ya no era una novia inocente con la cabeza llena de sueños. Era viuda, traidora, madre doliente y sabia; había vivido mucho.  —Lo obligaste a casarse con ella —susurró—. Lysa era el precio que Jon Arryn tuvo que pagar por las espadas y lanzas de la Casa Tully.  No era de extrañar que el matrimonio de su hermana hubiera carecido de amor. Los Arryn eran orgullosos, muy celosos de su honor. Lord Jon podía casarse con Lysa para vincular a los Tully a la causa de la rebelión y con la esperanza de tener un hijo, pero para él debió de ser duro amar a una mujer que llegaba a su lecho deshonrada y de mala gana. Habría sido bondadoso, sin duda; cumplidor, sí; pero Lysa necesitaba calor. Tormenta de espadas Catelyn I