33_Tormenta de espadas_Samwell II
—No —rugió—. No te sentarás. Nadie que me llame tacaño duerme bajo mi techo ni come de mi mesa. Fuera de aquí, tullido. Y tú, y tú, y tú. —Señaló con el hacha al Daga, a Garth y al otro Garth—. Fuera todos a dormir al frío, con las barrigas vacías, o si no... —¡Bastardo de mierda! —oyó Sam maldecir a uno de los Garth; nunca llegó a saber cuál. Craster barrió platos, carne y copas de vino de la mesa con el brazo izquierdo, mientras alzaba el hacha con el derecho. —¿Quién se ha atrevido a llamarme bastardo? —rugió. Tormenta de espadas Samwell II