32_Tormenta de espadas_Tyrion IV
— Tienen una belleza ominosa... y hacen que esta hoja sea única. Seguro que no hay una espada igual en todo el mundo.
—Sí la hay. —El armero se inclinó sobre la mesa, abrió los pliegues de la tela encerada y dejó al descubierto una segunda espada.
Tyrion puso la espada de Joffrey en la mesa y cogió la otra. Si no eran gemelas, se trataba al menos de primas hermanas. La segunda era más gruesa y pesada, casi un dedo más ancha y cuatro dedos más larga, pero las líneas limpias y esbeltas eran las mismas, así como aquel color tan característico, las ondulaciones de sangre y noche.
Tormenta de espadas
Tyrion IV

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