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Mostrando entradas de junio, 2025

68_Choque de reyes_Bran V

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  —No llegamos a irnos —explicó Bran —. Fuimos hasta el lindero, y después volvimos sobre nuestros pasos. Mandé a los lobos para abrir un sendero, pero nos escondimos en la tumba de mi padre.  —Las criptas —gorgoteó Luwin, con una espuma sanguinolenta en los labios. Cuando el maestre intentó moverse, emitió un grito agudo de dolor.  Las lágrimas nublaron los ojos de Bran. Cuando un hombre resultaba herido, el maestre se ocupaba de él, pero ¿qué hacer cuando el maestre estaba herido?  —Tenemos que hacer una litera para llevarlo —dijo Osha.  —No tiene sentido —dijo Luwin—. Me estoy muriendo, mujer.  —¡No puedes! —dijo Rickon, airado—. ¡Tú no puedes!   A su lado, Peludo enseñó los dientes y gruñó.  —Tranquilo, niño —dijo el maestre con una sonrisa—, soy mucho más viejo que tú. Puedo... morirme cuando desee.  —Hodor, baja —ordenó Bran, y Hodor se arrodilló junto al maestre.  —Escucha —le dijo Luwin a Osha—, los príncipes... los hereder...

67_Choque de reyes_Jon VIII

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  Los cazadores se detuvieron a unos ocho metros por debajo de la boca de la caverna. Su jefe ascendió solo, a lomos de una bestia que más parecía una cabra que un caballo, a juzgar por la seguridad con la que escalaba aquella ladera desigual. Cuando el hombre y su cabalgadura estuvieron más cerca, Jon alcanzó a oír el traqueteo: ambos llevaban armaduras de huesos. Huesos de vaca, huesos de oveja, huesos de cabra, de bisonte, de alce, grandes huesos de mamuts peludos... así como huesos humanos.  —Casaca de Matraca —pronunció Qhorin con gélida cortesía.  —Para los cuervos soy el Señor de los Huesos.  Choque de reyes Jon.VIII

66_Choque de reyes_Tyrion XV

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El maestre se levantó, con el rostro lleno de manchas rojas, y salió deprisa. Regresó con una jarra de un vino ambarino pálido y un pequeño espejo plateado en un hermoso marco de oro. Se sentó al borde de la cama, sirvió media copa de vino y la llevó a los labios hinchados de Tyrion. El líquido bajó, fresco, aunque apenas pudo saborearlo.  —Más —dijo, cuando la copa se vació.  El maestre Ballabar volvió a servirle. Tras la segunda copa, Tyrion Lannister se sintió con fuerzas suficientes para enfrentarse a su rostro.  Tomó el espejo, se miró y no supo si reírse o llorar.                                                                              Choque de reyes                                   ...