68_Choque de reyes_Bran V
—No llegamos a irnos —explicó Bran —. Fuimos hasta el lindero, y después volvimos sobre nuestros pasos. Mandé a los lobos para abrir un sendero, pero nos escondimos en la tumba de mi padre. —Las criptas —gorgoteó Luwin, con una espuma sanguinolenta en los labios. Cuando el maestre intentó moverse, emitió un grito agudo de dolor. Las lágrimas nublaron los ojos de Bran. Cuando un hombre resultaba herido, el maestre se ocupaba de él, pero ¿qué hacer cuando el maestre estaba herido? —Tenemos que hacer una litera para llevarlo —dijo Osha. —No tiene sentido —dijo Luwin—. Me estoy muriendo, mujer. —¡No puedes! —dijo Rickon, airado—. ¡Tú no puedes! A su lado, Peludo enseñó los dientes y gruñó. —Tranquilo, niño —dijo el maestre con una sonrisa—, soy mucho más viejo que tú. Puedo... morirme cuando desee. —Hodor, baja —ordenó Bran, y Hodor se arrodilló junto al maestre. —Escucha —le dijo Luwin a Osha—, los príncipes... los hereder...