46_Tormenta de espadas_Samwell III
—¿Elí? —llamó—. Elí, lo he matado, lo...
La chica estaba de pie con la espalda contra el arciano y el niño en brazos. Los espectros la rodeaban. Eran doce, veinte, más... Algunos habían sido salvajes, aún vestían pieles... pero la mayoría habían sido sus hermanos. Sam vio a Lark de las Hermanas, a Piesligeros, a Ryles. El quiste del cuello de Chett estaba negro y una fina película de hielo le cubría los forúnculos. Había uno que parecía Hake, aunque no se podía saber bien, ya que le faltaba la mitad de la cabeza. Habían despedazado al pobre caballo y le estaban sacando las entrañas con las manos ensangrentadas. Del vientre le salía un vapor blanquecino.
Sam dejó escapar un quejido gimoteante.
—No es justo...
—Justo. —El cuervo se le posó en el hombro—. Justo, justo, justo.
Tormenta de espadas
Samwell II
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