58_Tormenta de espadas_Tyrion VII
Decidió que Sansa no tenía por qué saber cómo habían destrozado y mutilado el cuerpo de su hermano, ni cómo habían tirado el cadáver desnudo de su madre al Forca Verde en una parodia salvaje de las costumbres funerarias de la Casa Tully. Lo que menos falta le hacía a la chiquilla era más alimento para sus pesadillas.
Pero no fue suficiente. Le había envuelto los hombros con la capa, había jurado protegerla, pero no había sido más que una burla tan cruel como la corona que los Frey habían puesto sobre la cabeza del huargo de Robb Stark después de coserla a su cadáver decapitado. Sansa también lo sabía. Su manera de mirarlo, su rigidez cuando se metía en la cama que compartían... Cuando estaba con ella no podía olvidar ni por un instante quién era y qué era. Ella tampoco. Seguía yendo todas las noches a rezar al bosque de dioses, y Tyrion se preguntaba si no les pediría su muerte. Había perdido su hogar, su lugar en el mundo y a todos aquellos a los que había amado, a todos en los que alguna vez pudo confiar. Se Acerca el Invierno, anunciaba el lema de los Stark, y sin duda había caído cruel sobre ellos.
Tormenta de espadas
Tyrion VII
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