35_Tormenta de espadas_Catelyn IV
Los siete bajaron a Lord Hoster por la escalera del agua, chapoteando en los escalones a medida que subía el rastrillo. Cuando depositaron el bote en la corriente, Lothar Frey, un hombre corpulento y de carnes blandas, respiraba jadeante. Jason Mallister y Tytos Blackwood, que se ocupaban de la proa, se metieron hasta el pecho en el río para guiar la barca.
Catelyn lo contemplaba todo desde las almenas; esperaba y miraba, como había esperado y mirado tantas veces en el pasado. Abajo, la corriente rápida del Piedra Caída se clavaba como una lanza en el costado del ancho Forca Roja, y sus aguas azules y blancas agitaban el curso rojizo y marrón del río principal. La neblina de la mañana pendía sobre las aguas, tan tenue y sutil como los jirones del recuerdo.
Tormenta de espadas
Catelyn IV
«Bran y Rickon lo estarán esperando —pensó Catelyn con tristeza—, igual que antes lo esperaba yo.»

Comentarios
Publicar un comentario