54_Tormenta de espadas_Davos V
—Adoraba a falsos dioses —apuntó Devan—, pero por lo demás fue un gran rey y muy valiente en las batallas.
—Es verdad —asintió Edric Tormenta—, pero mi padre era más valiente aún. El Joven Dragón no ganó nunca tres batallas el mismo día.
—¿El tío Robert ganó tres batallas en un día? —La princesa lo miraba con los ojos muy abiertos.
—Fue cuando vino para convocar a sus señores vasallos —dijo el bastardo con un gesto de asentimiento—. Los señores Grandison, Cafferen y Fell planeaban unir sus fuerzas en Refugio Estival y atacar Bastión de Tormentas, pero mi padre se enteró gracias a un informador y enseguida se puso en marcha con sus caballeros y escuderos. A medida que los conspiradores iban llegando a Refugio Estival uno a uno, los fue derrotando por turnos antes de que pudieran reunirse con los otros. Mató a Lord Fell en combate singular y capturó a su hijo Hacha de Plata.
—¿Fue así de verdad? —preguntó Devan a Pylos.
—Ya te he dicho que sí —respondió Edric Tormenta antes de que el maestre pudiera decir nada—. Los derrotó a los tres y luchó con tanto valor que luego Lord Grandison y Lord Cafferen se pasaron a su bando, igual que Hacha de Plata. A mi padre no lo pudo vencer nadie jamás.
—No está bien fanfarronear, Edric —le dijo el maestre Pylos—. El rey Robert sufrió derrotas igual que cualquier otro hombre. Lord Tyrell lo venció en Vado Ceniza, y más de una vez lo descabalgaron en los torneos.
Choque de reyes.
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