49_Tormenta de espadas_Catelyn VI
—¡Mi señor! —recordó Catelyn de repente—. Os agradeceríamos de corazón que nos dierais algo de comer. Hemos cabalgado muchas leguas bajo la lluvia.
—Queréis comer, je, je. —La boca de Walder Frey se movía como si tuviera vida propia—. Un trozo de pan, un poco de queso, hasta a lo mejor una salchicha.
—Un poco de vino para pasarlo —dijo Robb—. Y sal.
—Pan y sal. Je, je. Claro, claro. —El anciano dio unas palmadas y varios criados entraron en la estancia. Portaban jarras de vino y bandejas con pan, queso y mantequilla. Lord Walder cogió una copa de tinto, la alzó con una mano llena de manchas y dijo—: Sois mis invitados. Mis honorables huéspedes. Os doy la bienvenida a mi mesa, bajo mi techo.
—Os agradecemos vuestra hospitalidad, mi señor —respondió Robb. Edmure también le dio las gracias, junto con el Gran Jon, Ser Marq Piper y los demás. Bebieron su vino y comieron su pan y su mantequilla. Catelyn probó el vino y mordisqueó un trozo de pan, y se empezó a sentir mucho mejor.
«Ahora todo indica que estamos a salvo», pensó.
Tormenta de espadas
Catelyn VI
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