06_Festín de cuervos_Arya I
—¡Mira, Salina! —Denyo la agarró por el brazo para que se volviera—. ¿Lo ves? ¡Allí! —Señaló con el dedo.
Las nieblas se abrían ante ellos; la proa del barco rasgaba los cortinajes grises. La
Hija del Titán hendía las aguas plomizas, viento en popa, impulsada por las velas
moradas. Arya oía los graznidos de las aves marinas. Allí, en el lugar hacia donde
señalaba Denyo, una hilera de riscos surgía abruptamente del mar, con las laderas
escarpadas cubiertas de pinos soldado y píceas negruzcas. Pero más allá reaparecía el
mar, y allí, sobre las aguas, se alzaba imponente el Titán, con los ojos llameantes y el
pelo verde al viento.
Festín de cuervos
Arya I.
Comentarios
Publicar un comentario