05_Festín de cuervos_Samwell I
—Bueno —dijo—. Hasta pronto.
—Hasta pronto, Sam —respondió Edd el Penas—. No creo que tu barco se hunda. Los barcos sólo se hunden si yo estoy a bordo.
Jon estaba contemplando los carros.
—La primera vez que vi a Elí estaba de pie, con la espalda contra una pared del Torreón de Craster —dijo—. Era una chiquilla flaca de pelo oscuro y barriga enorme, y Fantasma la tenía aterrorizada. Se había colado entre sus conejos, y ella tenía miedo de que la desgarrara para devorar al bebé... Pero no era del lobo de quien debía tener miedo, ¿verdad?
«No —pensó Sam—. El peligro era Craster, su propio padre.»
—Es más valiente de lo que ella misma sabe.
—Tú también, Sam. Que tengas un viaje rápido y seguro, y cuida de ella, de Aemon y del bebé. —Jon esbozó una sonrisa extraña, triste—. Y súbete la capucha. Los copos de nieve se te derriten en el pelo.
Festín de cuervos
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