76_Tormenta de espadas_Jon IX
Las tierras de tu padre se desangran y yo no tengo tiempo ni las fuerzas necesarias para restañar las heridas. Lo que hace falta es un señor de Invernalia. Un señor de Invernalia leal a su legítimo rey.
«Me lo está diciendo a mí», pensó Jon con aturdimiento.
—Invernalia no existe ya. Theon Greyjoy la quemó.
—El granito no arde con facilidad —dijo Stannis—. El castillo se puede reconstruir en su momento. Lo que hace a un señor no son los muros, sino el hombre. Tus norteños no me conocen, no tienen ningún motivo para quererme, pero yo necesito su fuerza para las batallas que me aguardan. Necesito a un hijo de Eddard Stark para que gane esas batallas bajo mi estandarte.
«Quiere hacerme señor de Invernalia.» Las ráfagas de viento eran cada vez más fuertes y Jon se sentía tan mareado que temía caer del Muro.
—Alteza, olvidáis que soy un Nieve, no un Stark.
—Eres tú el que olvida con quién está hablando.
Tormenta de espadas
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