22_Tormenta de espadas_Arya III
-... ¿A ti qué te gusta hacer?
—Labores de aguja. —Arya removió los juncos del suelo con el pie.
—Son muy relajantes, ¿verdad?
—Bueno, tal como yo las hago, no.
—¿No? A mí siempre me lo han parecido. Los dioses nos dan a cada uno nuestros talentos, grandes y pequeños, y a nosotros nos corresponde utilizarlos. Eso me dice siempre mi tía. Cualquier acto puede ser una plegaria, si lo llevamos a cabo lo mejor posible. ¿No te parece un concepto precioso? Tenlo en mente la próxima vez que estés con tus labores. ¿Las haces todos los días?
—Las hacía, pero perdí mi Aguja. La nueva que tengo no es tan buena.
—En tiempos como los que corren, tenemos que arreglárnoslas con lo que hay y tratar de sacarle el mejor partido. —Lady Smallwood le arregló el corpiño del vestido—. Ahora sí que pareces una joven dama como debe ser.
«No soy una dama —habría querido decirle Arya—. Soy una loba.»
Tormenta de espadas
Arya III

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