19_Tormenta de espadas_Tyrion III
Lord Tywin no toleraba deslealtad alguna en sus vasallos. Cuando aún era casi un niño había aniquilado a los orgullosos Reyne de Castamere y a los antiquísimos Tarbeck de Torre Tarbeck. Los bardos incluso habían llegado a componer una canción un tanto macabra al respecto. Años más tarde, cuando Lord Farman de Castibello se puso beligerante, Lord Tywin le envió un emisario que, en vez de una carta, llevaba un laúd. Una vez oyó en sus salones «Las lluvias de Castamere», Lord Farman no volvió a causar problemas. Y por si no bastara con la canción, los derruidos castillos de los Reyne y los Tarbeck se alzaban aún como testimonio mudo del destino que aguardaba a los que osaran despreciar el poderío de Roca Casterly.
—El Risco no está tan lejos de Torre Tarbeck y Castamere —señaló Tyrion—. Cabría suponer que los Westerling han pasado por allí, y deberían haber aprendido la lección.
—Puede que así haya sido —dijo Lord Tywin—. Te aseguro que saben bien qué pasó en Castamere.
Tormenta de espadas
Tyrion III

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