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Mostrando las entradas etiquetadas como Bran

56_Tormenta de espadas_Bran IV

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Del pozo salió un aullido, un chillido tan aterrador que lo taladró como un cuchillo. Una enorme forma negra salió del pozo a la oscuridad y se tambaleó hacia la zona iluminada por la luna, y el miedo invadió a Bran en una ola tan arrasadora que ni siquiera se le ocurrió desenvainar la espada de Hodor tal como había pensado, y de repente volvió a encontrarse en el suelo.  —¡Hodor, Hodor, Hodor! —rugía Hodor, como en el lago cada vez que brillaba un relámpago. Pero la criatura que había salido a la noche también gritaba y se debatía como un loco entre los pliegues de la red de Meera. Bran vio la lanza relampaguear en la oscuridad, y la criatura se tambaleó y cayó sin dejar de forcejear con la red. El aullido del pozo seguía resonando cada vez con más fuerza. La criatura negra del suelo se debatía y se agitaba.  —¡No, no, por favor, no! —chillaba. Meera estaba de pie junto a él, la luz de la luna arrancaba destellos plateados de las púas de la fisga.  —¿Quién eres? —pregun...

40_Tormenta de espadas_Bran III

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  Bran percibió el miedo de Verano en aquel momento de brillo. Cerró los dos ojos, abrió un tercero y se desprendió de su piel de niño como si fuera una capa mientras dejaba atrás la torre...  Y se encontró fuera, bajo la lluvia, con la barriga llena de ciervo, acobardado entre los arbustos mientras el cielo se rompía y rugía sobre él. El olor de las manzanas podridas y las hojas húmedas casi ocultaba el del hombre, pero allí estaba. Oyó el tintineo y el roce de la pieldura; vio a los hombres moverse entre los árboles. Uno que portaba un palo se movía con torpeza, llevaba una piel en la cabeza que lo dejaba ciego y sordo. El lobo dio un rodeo para esquivarlo; se metió entre las ramas chorreantes de un espino y bajo las ramas desnudas de un manzano. Los oía hablar, y allí, por debajo de los olores de lluvia, hojas y caballo, le llegó el hedor agudo, rojo, del miedo... Tormenta de espadas. Bran III

24_Tormenta de espadas_Bran II

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   El caballero misterioso inclinó su lanza ante el Rey y cabalgó hacia el final de las lizas, donde estaban los pabellones de los cinco campeones. Ya sabes a cuáles desafió, a tres.  —El caballero del puercoespín, el caballero de la horquilla y el caballero de los torreones gemelos. —Bran sabía suficientes historias para imaginárselo—. Era el pequeño lacustre, os lo había dicho.  —Fuera quien fuera, los antiguos dioses dieron fuerza a su brazo. El caballero del puercoespín fue el primero en caer; luego cayó el caballero de la horquilla y, por último, el caballero de los dos torreones. Ninguno era muy popular, así que la gente animó con entusiasmo al Caballero del Árbol Sonriente, como pronto se dio en llamar al nuevo campeón. Cuando sus enemigos caídos quisieron pagar rescate por caballos y armaduras, el Caballero del Árbol Sonriente les habló con una voz que retumbaba en el interior de su yelmo:  »— Enseñad honor a vuestros escuderos, es todo el rescate que p...

09_Tormenta de espadas_Bran I

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  El gran risco se elevaba abruptamente del terreno, como un largo pliegue de roca y tierra con la forma de una garra. De sus laderas bajas colgaban pinos, fresnos y matorrales de espino, pero más arriba, la tierra estaba desnuda, y su silueta nítida se recortaba ante el cielo nublado.  Podía sentir la llamada de la gran piedra. Fue subiendo; al principio trotaba tranquilamente; después, más deprisa; sus fuertes patas devoraban la pendiente a medida que ascendían. Cuando pasaba corriendo, los pájaros abandonaban las ramas y se abrían paso hacia el cielo con patas y alas. Podía oír el viento que suspiraba entre las hojas, las ardillas que intercambiaban leves chillidos y hasta el sonido de una piña al caer al suelo del bosque. Los olores eran una canción en torno suyo, una canción que llenaba el hermoso mundo verde. Tormenta de espadas. Bran I

68_Choque de reyes_Bran V

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  —No llegamos a irnos —explicó Bran —. Fuimos hasta el lindero, y después volvimos sobre nuestros pasos. Mandé a los lobos para abrir un sendero, pero nos escondimos en la tumba de mi padre.  —Las criptas —gorgoteó Luwin, con una espuma sanguinolenta en los labios. Cuando el maestre intentó moverse, emitió un grito agudo de dolor.  Las lágrimas nublaron los ojos de Bran. Cuando un hombre resultaba herido, el maestre se ocupaba de él, pero ¿qué hacer cuando el maestre estaba herido?  —Tenemos que hacer una litera para llevarlo —dijo Osha.  —No tiene sentido —dijo Luwin—. Me estoy muriendo, mujer.  —¡No puedes! —dijo Rickon, airado—. ¡Tú no puedes!   A su lado, Peludo enseñó los dientes y gruñó.  —Tranquilo, niño —dijo el maestre con una sonrisa—, soy mucho más viejo que tú. Puedo... morirme cuando desee.  —Hodor, baja —ordenó Bran, y Hodor se arrodilló junto al maestre.  —Escucha —le dijo Luwin a Osha—, los príncipes... los hereder...

46_Choque de reyes_Bran VI

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  —Si crees que vas a conquistar el norte con este ejército de pacotilla, no... El hombre calvo le metió la lanza por la nuca. El acero atravesó la carne y le salió por la garganta con un surtidor de sangre. Una mujer lanzó un grito, y Meera rodeó a Rickon con los brazos.  «En sangre. Se ahogó en sangre —pensó Bran como en medio de una bruma—. En su sangre.»  —¿Quién más quiere decir algo? —preguntó Theon Greyjoy. —¡Hodor, Hodor, Hodor, Hodor! —gritó Hodor con los ojos muy abiertos.  —Que alguien tenga la bondad de hacer callar a ese imbécil.  Dos hombres del hierro empezaron a golpear a Hodor con las astas de las lanzas. El mozo de cuadras se dejó caer al suelo y trató de protegerse con las manos.  —Seré tan buen señor como lo fue Eddard Stark. —Theon tuvo que alzar la voz para hacerse oír por encima del ruido de la madera contra la carne. Choque de reyes. Bran VI

35_Choque de reyes_Bran V

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—Osha, ¿tú conoces el camino hacia el norte? —le preguntó Bran—. ¿Hacia el Muro... y lo que haya más allá?  —El camino es fácil. Busca el Dragón de Hielo, y sigue la estrella azul que hay en el ojo del jinete que lo monta. —Cruzó una puerta y empezó a subir por la escalera de caracol.  —¿Y allí todavía quedan gigantes y... y todos los demás... los Otros y los hijos del bosque?  —Gigantes sí que he visto; de los hijos he oído hablar y de los caminantes blancos... ¿por qué quieres saberlo?  —¿Viste alguna vez un cuervo de tres ojos?  Choque de reyes. Bran V

28_Choque de reyes_Bran IV

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— ¿Cómo puedo romper las cadenas, Jojen? —preguntó Bran.  —Abre el ojo.  —Ya los tengo abiertos, ¿es que no lo ves?  —Tienes dos ojos abiertos. —Jojen se los señaló—. Uno, dos.  —Es que sólo tengo dos .  —Tienes tres. El cuervo te dio un tercer ojo, pero no lo abres. —Tenía una manera de hablar pausada, suave—. Con dos ojos puedes verme la cara. Con tres podrías verme el corazón. Con dos puedes ver aquel roble. Con tres podrías ver la bellota de la que nació y el tocón seco en que se convertirá algún día. Con dos no ves más allá de tus paredes. Con tres podrías ver el mar del Verano, al sur, y el norte más allá del Muro. Choque de reyes. Bran IV

21_Choque de reyes_Bran III

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          Notó el relieve del morro de plata contra la palma de la mano y recordó la última vez que había visto a su señor padre beber de aquella copa.  Había sido la noche del banquete de bienvenida, cuando el rey Robert llegó con su corte a Invernalia. Entonces todavía era verano. Sus padres habían compartido el estrado con Robert y su reina, y sus hermanos se habían sentado junto a ella. También estuvo allí el tío Benjen, todo vestido de negro. Bran y sus hermanos se habían sentado con los hijos del rey, Joffrey, Tommen y la princesa Myrcella, que se había pasado toda la comida contemplando a Robb con ojos de adoración. Arya hacía muecas cada vez que creía que nadie la miraba, Sansa escuchaba arrobada al arpista del Rey, que cantaba canciones de caballería, y Rickon no paraba de preguntar por qué Jon no estaba con ellos. «Porque es un bastardo», tuvo que susurrarle Bran al final. «Y ahora todos se han ido.» Era como si algún dios cruel los hubiera b...

16_Choque de reyes_Bran II

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  Walder el Pequeño tiró la lanza rota, divisó a Bran y se acercó a él.  —¡Pero qué caballo tan feo! —dijo señalando a Hodor.  —Hodor no es ningún caballo —replicó Bran.  —Hodor —dijo Hodor.  —Desde luego, no es tan listo como un caballo —dijo Walder el Mayor, que se había acercado al trote para unirse a su primo.  Unos cuantos muchachos de Puerto Blanco se dieron codazos y se echaron a reír . —Ajeno a los insultos, Hodor miró a los Frey con una amplia sonrisa—. -¿Hodor, Hodor?  —El caballo de Walder el Pequeño relinchó.  —Mira, si están hablando entre ellos. A lo mejor «hodor» significa «te quiero» en caballuno .  —Cállate, Frey. —Bran sintió que se le encendían las mejillas.  Walder el Pequeño picó espuelas para acercarse y dio a Hodor un empujón que lo desplazó hacia atrás.  —¿Y si no me callo? Choque de reyes. Bran II  

04_Choque de reyes_Bran I

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  No podía caminar, ni trepar, ni cazar, ni pelear con una espada de madera como hacía antes, pero aún podía mirar. Le gustaba ver cómo las ventanas de Invernalia se iban iluminando a medida que tras sus cristales en forma de diamante se encendían velas y chimeneas, y le encantaba escuchar cómo los lobos huargos cantaban a las estrellas. En los últimos tiempos soñaba a menudo con lobos. «Me hablan, de hermano a hermano», se dijo cuando los lobos empezaron a aullar. Casi los comprendía... No del todo, pero casi... como si cantaran en un idioma que había dominado en el pasado, y que luego había olvidado Choque de reyes. Bran I  

66_Juego de tronos_Bran VII

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    —Peludo —llamó una vocecita aguda. Bran alzó la vista. Su hermano pequeño estaba de pie, en la entrada de la tumba de su padre. Peludo lanzó una última dentellada a Verano y corrió al lado de Rickon. —Deja en paz a mi padre —le advirtió el pequeño a Luwin—. Déjalo en paz. —Rickon —intervino Bran con voz amable—. Padre no está aquí. —Sí que está. Lo he visto.   Juego de tronos Bran VII  

53_Juego de tronos_Bran VI

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      - Los dioses te ven, chico. Te han oído. Ese susurro entre las hojas es su respuesta.   —¿Y qué decían?   —Están tristes. No pueden ayudar a tu señor hermano allí donde va. Los antiguos dioses no tienen poder en el sur, talaron los arcianos hace miles de años. ¿Cómo van a velar por tu hermano, si no tienen ojos? Bran no había calculado aquello. Le daba miedo. Si ni siquiera los dioses podían ayudar a su hermano, todo estaba perdido. Aunque quizá Osha no hubiera entendido bien. Inclinó la cabeza a un lado y escuchó de nuevo. Le pareció percibir la tristeza, sí, pero nada más.   Juego de tronos Bran VI

37_Juego de tronos_Bran V

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    —Jon decía siempre que eres un cretino, Greyjoy —le espetó Robb—. Debería encadenarte en el patio para que Bran practicara su puntería contigo.   —Tendrías que darme las gracias por salvarle la vida a tu hermano.   —¿Y si llegas a fallar ? —replicó Robb—. ¿Y si sólo lo hubieras herido? ¿Y si en el último estertor le cortaba la garganta, y si le dabas a Bran? ¿Y si ese hombre hubiera llevado coraza? No lo sabías, sólo le veías la capa, y por la espalda. ¿Qué le habría pasado a mi hermano? ¿Te paraste a pensarlo, Greyjoy?     Juego de tronos Bran V  

24__Juego de tronos_Bran IV

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  —Tengo un regalo para ti —dijo el enano a Bran—. ¿Te gustaría cabalgar, chico?   —El niño ha perdido el uso de las piernas, mi señor —se adelantó el maestre Luwin—. No puede montar a caballo.   —Tonterías —replicó Lannister—. Con el caballo correcto y la silla adecuada, hasta un tullido puede cabalgar.   —¡Yo no soy un tullido! —La palabra había sido como una puñalada en el corazón de Bran. Sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas incontenibles.   —Entonces yo no soy un enano —dijo el enano con una mueca—. Mi padre se alegrará mucho cuando se entere.   Greyjoy soltó una carcajada. El maestre Luwin se echó a reír.   —¿A qué clase de caballo y silla os referís? —preguntó Luwin.   —A un caballo inteligente —replicó Lannister—. El chico no puede darle órdenes con las piernas, así que hay que adaptar el caballo al jinete, enseñarle a que responda a las riendas, a la voz. Yo optaría por un potro de un año que esté sin entrenar, así...

17__Juego de tronos_Bran III

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  Sintió ganas de llorar.   — No llores. Vuela.   —No sé volar — dijo Bran— . No sé...   — ¿Estás seguro? ¿Lo has intentado alguna vez?   La voz era aguda y tenue. Bran miró a su alrededor para ver de dónde procedía. Un cuervo trazaba círculos, descendiendo junto a él pero sin ponerse a su alcance.   —Ayúdame —suplicó.   — Es lo que intento —replicó el cuervo—. ¿No llevarás maíz encima, por casualidad?   Bran se metió la mano en el bolsillo y la oscuridad giró vertiginosa a su alrededor. Al sacar la mano, unos cuantos granos dorados se le escaparon entre los dedos. Cayeron, como caía él.   —¿Eres un cuervo de verdad? —preguntó Bran cuando el cuervo se le posó en la mano y empezó a comer.   — ¿Estás cayendo de verdad? —replicó el cuervo.   Juego de tronos Bran. III    

08_Juego de tronos_Bran II

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    Le gustaba el sabor que tenía el aire en la cima, dulce y fresco como un melocotón de invierno. Le gustaban también los pájaros: los cuervos de la torre rota, los diminutos gorriones que anidaban en las grietas entre las piedras, el viejo búho que dormitaba en el desván polvoriento sobre la armería... Bran los conocía a todos. Y, más que nada en el mundo, le gustaba estar en lugares a los que nadie más podía ir, y ver la mole gris y dispersa de Invernalia de una manera que ningún otro veía. Así, todo el castillo era el escondite secreto de Bran.   Su territorio favorito era la torre rota.   Juego de tronos Bran. II  

01_Juego de tronos_Bran I

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  —¿Te encuentras bien, Bran? —preguntó con tono que no carecía de dulzura.   —Sí, padre —le dijo Bran. Alzó la vista. Su señor padre, vestido en cuero y envuelto en pieles, a lomos de su gran caballo de guerra, se alzaba a su lado como un gigante—. Robb dice que ese hombre murió como un valiente, pero Jon opina que tenía miedo. —Y a ti, ¿qué te parece?   —¿Un hombre puede ser valiente cuando tiene miedo? —preguntó Bran después de meditar un instante.   —Es el único momento en que puede ser valiente —dijo su padre.     Juego de tronos Bran. I