54_Choque de reyes_Tyrion XII
Las cuerdas estaban tan apretadas que le habían cortado la circulación de las manos. La chica gritó de dolor cuando la sangre volvió a fluir. Tyrion le masajeó los dedos con ternura hasta que recuperó el tacto.
—Has de ser valiente, cariño —dijo—. Siento que te hayan hecho daño.
—Sé que me liberarás, mi señor.
—Puedes estar segura.
Y Alayaya se inclinó sobre él y le dio un beso en la frente. El labio roto le dejó una mancha de sangre en el ceño. «Un beso ensangrentado es más de lo que merezco —pensó Tyrion—. De no ser por mí, no le habría pasado nada.»
Aún tenía la marca de la sangre cuando miró a la Reina desde arriba.
—Nunca me has caído bien, Cersei, pero eras mi hermana, de modo que jamás te hice daño alguno. Tú has puesto fin a eso. Esto me lo vas a pagar. Todavía no sé cómo, pero dame tiempo; ya se me ocurrirá algo. Llegará un día en el que te sientas segura y feliz, y de repente tu alegría se te convertirá en cenizas en la boca, y ese día sabrás que la deuda ha quedado saldada.
Choque de reyes.
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