47_Choque de reyes_ Arya IX
Unos gruesos barrotes de hierro los separaban de la mazmorra donde estaban los cautivos, hacinados en la oscuridad. Al olor del caldo, muchos se acercaron a los barrotes.
Arya contó ocho guardias. Ellos también olieron el caldo.
—Eres la sirvienta más fea que he visto en mi vida —dijo el capitán a Rorge
—. ¿Qué llevas en ese puchero?
—Tu polla y tus huevos. ¿Queréis comer o no?
Uno de los guardias había estado paseando, otro estaba recostado contra la pared cerca de los barrotes, y un tercero estaba sentado en el suelo, pero la tentación de la comida hizo que todos se acercaran a la mesa.
—Ya era hora de que nos trajeran la comida, joder.
—¿A qué huele, a cebolla?
—¿Y no hay pan?
—Mierda, necesitamos cuencos, cucharas, vasos...
—No —replicó Rorge.
Choque de reyes
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